lunes, 20 de enero de 2014

Los amantes

Los amantes
Sobre noche sin fortuna (Francisco Forbes y Álvaro Cifuentes, 2011).
  
En una conversación con el cineasta colombiano Luis Ospina, éste comentaba la influencia creciente de su compatriota Andrés Caicedo, ese nuevo mito latinoamericano, escritor, cinéfilo furioso, crítico voraz, guionista alucinado, miembro del grupo de Cali y fundador de la revista Ojo al Cine.

A la distancia, el fulgor de Caicedo viene extendiéndose por la lectura de sus escasos libros de narrativa como de crítica, pero la mítica figura del hombre desgarbado, tartamudo y tímido, que se suicidó a los 25 años porque “vivir es una vergüenza”, sigue hipnotizando a jóvenes de todo el Continente. Tal es el caso de Francisco Forbes y Álvaro Cifuentes, realizadores de Noche sin fortuna (2010), documental que se adentra en la vida del caleño.     

Desde que Ospina con Unos pocos buenos amigos (1985) recuperó la imagen de Caicedo, ésta no ha dejado de influir y nutrir a realizadores, tal el caso de la dupla argentino colombiana, que en Noche sin fortuna realizan un esbozo enigmático del autor de Viva la música, incidiendo en sus relaciones creativas, tortuosas y afectivas.     

Inaugura el documental la muerte del personaje en 1977. Por tanto, nos enfrentaremos a un collage de recuerdos y ausencias. El epílogo es extraordinario. Patricia Restrepo, amante de Caicedo, lee la desesperada carta de amor que le entrego el día de su suicidio: “De nuevo te llamo Patricita, mi amor único, mi vida entera, mi redención y mi agonía: con el horror y la expectativa de que ésta sea la última carta correspondiente al último día de vivienda juntos, después de que a lo largo de dos años hemos intercambiado, modificado por el gozo o por el sufrimiento nuestras vidas, después de que he llegado a un grado de dependencia de tu cuerpo, de tu alma, que difícilmente podría haber llegado a imaginar en años más tempranos de mi existencia (...). Yo te necesito, yo te lo he repetido mil veces, no soy nada sin tus besos, no me dejes solo, no me dejes solo (...). Te adoro, te idolatro, si no puedo vivir sin ti llevaré, supongo, una especie de anti-vida, de vida en reverso, de negativo de la felicidad, una vida con luz negra. Pero brilla el sol, tú puedes estar cerca. Ahora salgo a buscarte. Amor mío”.

Oímos en la voz de Patricia, impasible, el último deseo de Caicedo, de quien siempre sospecharon concluiría su vida en un acto de suprema voluntad, como la ingesta de 60 pastillas. 

Solo amor  

Caicedo es mostrado en el documental como alguien que vivía al extremo, que amaba la existencia con furia, que no dudaba en verter opinión y que no negociaba con el cine moralina. Sin embargo, su infinito amor por todo lo que hacía y por Patricia permean todo la obra.

Mientras Noche sin fortuna transcurre, de manera violenta es interrumpido por una pieza ficcional, cuyo guión lleva la firma de Caicedo. Una suerte de story board animado con narración en off, hecho con viñetas y figuras recortadas de lápiz narra una historia, en los albores del siglo XX, cuando un aparato extraño proyecta imágenes en movimiento en algún pueblo al oeste, y dos amigos, mejores amigos, se disputan a una mujer hasta la muerte.      

Orgullosa cinefilia la de Forbes y Cifuentes, pues el trabajo que realizan en el cortometraje Los amantes de Suzie Bloom despliega elementos del género próximos a Sergio Leone, a quien Caicedo admiraba e incluso entrevistó en Estados Unidos, deseando entre tantas cosas hacer westerns similares a la tragedia.     

Recuperar el fulgor de este protagonista de la cinefilia supone el ejercicio activo de cinefilia, ese gesto inconmensurable de amor a la imagen, amor a los fantasmas que tanto perturbaron al creador del grupo de Cali cuya influencia se extiende hasta nuestros días