Mostrando entradas con la etiqueta wikileaks. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta wikileaks. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de febrero de 2011

Ni Facebook, ni Twitter: son los fusiles

el pais

MOISÉS NAÍM

La de Túnez fue la Revolución de Wikileaks y la de Egipto fue la Revolución Facebook. Gracias a Wikileaks, los tunecinos conocieron el cable donde el embajador estadounidense revelaba la extraordinaria corrupción del dictador y su familia. En Egipto, fueron los jóvenes hartos de Hosni Mubarak y su régimen quienes se encontraron y organizaron a través de Internet. Facebook y Twitter hicieron posible que, por fin, el pueblo se lanzara a las calles. El resto es historia.
Pues no. Esta no fue ni es la historia. Esta incompleta visión de lo que allí sucedió no ayuda a entender la marea árabe y su posible evolución de aquí en adelante.

No hay duda de que las redes sociales, en especial Facebook y los mensajes a través de Twitter, o las filtraciones de Wikileaks, tienen algo que ver con los alzamientos populares en el mundo árabe. Algo. Pero explicar lo que sucedió en Túnez, Egipto o Libia primordialmente en términos del impacto que allí han tenido las nuevas tecnologías de información es una exageración.
Esta perspectiva no nos explica, por ejemplo, por qué Libia, un país con una bajísima penetración de Internet (cerca de 350.000 usuarios en una población de más de seis millones) o en Yemen, con índices aún más bajos, han sido de los países más sacudidos por las revueltas populares. Una de las sorpresas de las protestas callejeras en Egipto ha sido su diversidad social, religiosa, generacional y regional. Y aunque en Egipto hay proporcionalmente más usuarios de Internet que en el resto de la región, cabe suponer que un porcentaje importante de quienes participaron en las revueltas no tiene una cuenta en Facebook ni tuitea; muy probablemente ni siquiera usa regularmente Internet.

Claro que, una vez que surge un grupo de líderes coordinados por Internet y que logra movilizar a un número mayor de seguidores, muchos otros que comparten sus exigencias y deseos de cambio se les unen, habiéndose enterado a través de canales distintos a Internet. Aquí, la frase más importante es "que comparten sus exigencias y deseos de cambio". Es esta frustración generalizada, producto de décadas de malas políticas económicas, combinadas con vasta corrupción, creciente desigualdad y una amplia desesperanza, lo que crea la motivación para tomar las plazas. Y ver por televisión que en otros países esto da resultados y que el pueblo en la calle logra derrocar a un dictador que hasta hace poco era intocable también es una potente fuerza movilizadora. Y en esto los canales de noticias en árabe que llegan vía satélite han sido una fuerza mucho más poderosa que Internet.

Pero, quizás, lo más relevante es que la fascinación con el papel de las nuevas tecnologías en los cambios políticos en el mundo árabe ha opacado la importancia que en todo esto ha tenido una vieja tecnología: los fusiles. El papel de las Fuerzas Armadas en lo que sucedió en Túnez o Egipto ha sido tanto o más determinante que Facebook. En estos países, los militares les quitaron el apoyo a los dictadores, y a estos no les quedo más opción que irse. Si bien inicialmente fueron los grupos en Facebook quienes convocaron a los egipcios a la plaza de Tahrir, fue el Ejército el que hizo posible que la plaza se transformara en el lugar donde las familias podían ir sin miedo a manifestar su repudio al régimen. Afortunadamente, los militares egipcios no tuvieron la propensión genocida de algunos de sus colegas libios. En Libia, las Fuerzas Armadas se han fragmentado y algunas unidades y los mercenarios de Gadafi han estado dispuestos a liquidar a sus opositores. Otros uniformados están luchando al lado del pueblo. Si los militares no se hubiesen dividido y todos hubiesen acatado las órdenes de Gadafi de "matar como ratas" a quienes protestan en las calles, el futuro del régimen libio no estaría en duda.

Como ya he escrito en otras columnas, al final los que definen cuándo y cómo muere una dictadura son los militares. ¿Y qué tiene que ver Internet con todo esto? Mucho menos de lo que estamos leyendo y oyendo en las noticias de estos días.

Reconocer esta realidad ayuda a vislumbrar mejor el futuro político de los países sacudidos por estas revueltas populares. En Egipto, por ejemplo, a menos que la presión popular continúe, obligando a las Fuerzas Armadas a aceptar reformas más profundas, la revolución solo habrá servido para reemplazar una pequeña élite corrupta por otra. Los militares egipcios son un importante factor económico y obtienen enormes beneficios de las malas políticas que tienen a miles de jóvenes egipcios sin empleo y sin futuro. Y quitar los privilegios al estamento castrense seguramente exigirá mucho más que montar una página en Facebook o denunciarlos en Twitter. mnaim@elpais.es

jueves, 6 de enero de 2011

Los ciberataques colapsan todas las webs del régimen tunecino

IGNACIO CEMBRERO
elpais.es

La autoinmolación de un joven hace algo más de dos semanas en una pequeña ciudad de Túnez ha incendiado al país del norte de África supuestamente más estable y el más mimado por la Unión Europea después de Marruecos. Túnez vive su mayor crisis desde que hace 23 años Ben Alí accedió a la jefatura del Estado. Es además el primer país del mundo cuyas webs oficiales han quedado inoperativas después de un masivo ataque de los hackers de Anonymous.

Cartel colgado en inglés por Anonymous en las webs públicas tunecinas atacadas a petición de los jóvenes internautas.-
Zine El Abidine Ben Alí

Todo empezó el 17 de diciembre cuando la policía volcó en la pequeña ciudad de Sidi Bouzid el carrito repleto de frutas y hortalizas de Mohamed Bouazizi, un licenciado en informática de 26 años en paro desde que acabó la carrera. Aunque es el país del pequeño Magreb con la renta per cápita más alta, en Túnez hay más de medio millón de parados, sobre un total de 10 millones de habitantes, muchos de ellos jóvenes diplomados.

Bouazizi se había convertido en vendedor ambulante para proporcionar unos ingresos a su familia, pero los agentes le castigaron porque carecía de la preceptiva licencia para dedicarse a ello. Desesperado, se inmoló ante la sede del Gobierno Civil -ha fallecido este miércoles en un hospital- y su gesto provocó una onda expansiva. Las protestas se desataron en gran parte del país, primero en pequeñas ciudades y después en la capital, donde miles de personas se concentraron ante la sede del sindicato único, la UGTT, que da la espalda a los manifestantes.

En la pequeña localidad de Mezel Bouzayane dos manifestantes heridos de bala el 24 de diciembre también fallecieron días después y a continuación otro joven se suicidó lanzándose contra unos cables de alta tensión al tiempo que gritaba contra el paro y la carestía de la vida. En total ha habido hasta ahora cuatro muertos, decenas de heridos, probablemente más de 100 detenidos y cuantiosos daños materiales en edificios públicos.

"El paro es la chispa"

"El paro es la chispa que ha provocado esta revuelta", explica en su blog Lina Ben Mhenni, de 27 años, "pero los manifestantes critican también al poder". "Los tunecinos están hartos de los 23 años de dictadura, corrupción y de la falta de libertad de expresión", añade. Las consignas coreadas espontáneamente empezaron por denunciar las injusticias sociales, pero se ampliaron rápidamente para abarcar a la corrupción de la familia presidencial sobre la que los cables del Departamento de Estado revelados por WikiLeaks aportan jugosos detalles.

En el entierro de Bouazizi unas 5.000 personas gritaban este miércoles en Sidi Bouzid "¡Vergüenza para el Gobierno!", al tiempo que prometían vengarse: "Hoy te lloramos, pero mañana haremos llorar a los que te han empujado el suicidio". Numerosos internautas y el Colegio de Abogados han convocado una huelga general para este jueves.

El presidente Ben Alí ha reaccionado mezclando gestos de compasión, promesas y amenazas. Visitó a Bouazazi en el hospital del Ben Arous en el que estuvo ingresado, anunció en televisión que dedicará en los próximos años 3.495 millones de euros a luchar contra el paro juvenil, destituyó a los ministros de Comunicación y Comercio, pero también arremetió contra las "instrumentalizaciones políticas" de las protestas.

Atacó además a Al Yazira, la televisión panárabe vía satélite, que se ha convertido en la principal fuente audiovisual de información de los tunecinos -los medios públicos ignoran la revuelta-, aunque es en Internet donde se libra buena parte de la batalla entre el régimen y sus detractores. Túnez es el país del área con mayor penetración de Internet, pero también donde la Red está más controlada.

Arde Internet

Los internautas tunecinos se las ingenian para sortear los controles y difundir vídeos de las manifestaciones o convocar el lunes en Thala, a través de Facebook, una huelga de estudiantes de bachillerato. Pidieron ayuda a Anonymous, los hackers que la emprendieron con las empresas e instituciones que perjudicaron a Julian Assange, y estos han respondido. "El pueblo de Túnez nos ha solicitado ayuda y se la hemos dado", asegura el colectivo de hackers. "Quién se habría imaginado la primera ciberguerra (entre un pueblo y su régimen) tendría lugar en Túnez", se pregunta la bloguera tunecina Sarah Ben Hamadi.

A principios de semana el conjunto de las webs de la presidencia, del Gobierno y de las instituciones públicas del país habían dejado de funcionar a causa de la ofensiva de Anonymous, aunque el portal tunecino Tunisie Numérique precisaba que algunas de esas páginas habían sido cerradas por sus gestores para evitar males mayores en caso de ataque de los piratas.

Anonymous colgó un texto en las webs atacadas en el que denuncia la "censura insultante" impuesta por Ben Alí en Internet. También criticaba a "la prensa libre y abierta" del mundo occidental cuya responsabilidad consiste "en dar cuenta de lo que los medios de comunicación tunecinos, sometidos a la censura, no pueden relatar".


jueves, 9 de diciembre de 2010

Anonymous: los enemigos de los enemigos de Wikileaks

Por: Delia Rodríguez

.Más o menos ya nos hemos enterado de qué es Wikileaks. Y también va quedando claro quién está en su contra. Pero ¿quiénes demonios están tirando abajo las páginas de las empresas que retiran sus servicios a la organización de Assange? PayPal, Visa, Mastercard, EveryDNS, Amazon y el banco suizo PostFinance han expulsado en la última semana de su clientela a Wikileaks, causando graves problemas a la organización. Su boicot no ha quedado impune. El lunes Paypal y PostFinance fueron tumbados por un ataque informático. Hoy ha caído Mastercard.

Ha habido otros ataques menos sonados (a la fiscalía sueca, a la web del virulento senador Lieberman, a los abogados de las mujeres que denunciaron a Assange... incluso una escisión fue a por la página de Sarah Palin por decir que Assange debía ser cazado como un terrorista). Y habrá más acciones. Puede que incluso caiga Twitter debido a las acusaciones de manipular sus trending topics en contra de Wikileaks.

Los autores de los ataques se autodenominan Anonymous. "Aunque no tenemos demasiada filiación con Wikileaks, luchamos por lo mismo: queremos transparencia (en nuestro caso sobre coyright) y nos oponemos a la censura. El intento de silenciar Wikileaks es un gran paso hacia un mundo donde no podremos decir lo que pensamos ni expresar cómo nos sentimos. No podemos dejar que esto pase, y esa es la razón por la que averiguaremos quién está atacando Wikileaks y por tanto, quién está tratando de controlar nuestro mundo", han dicho on line.


Es más fácil decir qué no son los miembros de Anonymous: no son hackers (por lo menos no todos), no son un grupo organizado, no son coherentes en sus fines, no reconocen líderes, ni tienen unos miembros fijos, ni unos objetivos determinados, ni pertenecen a un país concreto. Tampoco creo que la delicada expresión "grupo ciberactivista" los describa demasiado bien dados sus métodos y su tendencia a la gamberrada (hoy defienden a Wikileaks, pero hace unos días tumbaban Tumblr por modernos y por copiarles los memes). Hablábamos de ellos y de su casa madre, 4chan, en este mismo blog en octubre, cuando tiraron las webs de la SGAE y del Ministerio de Cultura español:

"4chan.org es el segundo mayor foro del mundo con seis millones de usuarios, un espacio desquiciado y gamberro en el que nadie utiliza su nombre. Acusados por muchos de ser una panda de niñatos, han creado una cultura y un lenguaje propios tan cerrados que las primeras veces que alguien entra en él no entiende nada. Cuando se ponen de acuerdo para hacer algo son capaces de inundar de porno YouTube, hackear el correo de Sarah Palin, rescatar gatos maltratados, volver a poner de moda a Rick Astley, nombrar a su fundador hombre del año en TIME o intentar enviar a Justin Bieber de gira a Corea. Del Norte. Están detrás de muchas de las noticias extrañas que leemos en los medios sobre internet.

Nacido dentro de 4chan, Anonymous es el nombre de quienes han montado los ataques DDOS, pero se equivocan quienes piensan que es una organización en el sentido tradicional del término (...) El "grupo" comenzó a conocerse en enero de 2008, cuando 4Chan le declara la guerra a la Cienciología tras un polémico vídeo de Tom Cruise. Tiraron la web por el método habitual, pero también salieron del ámbito virtual realizando miles de llamadas amenazantes y visitando sedes disfrazados con máscaras inspiradas en el cómic ‘V de Vendetta'. La Wikipedia habla más de ellos".

A pesar de su falta de estructura en el sentido tradicional, Anonymous es muy eficaz. Se calcula que la Operación Payback había causado hasta el pasado 23 de noviembre 37 días de inactividad a algunas de las webs más importantes del mundo audiovisual y antidescargas. Esta Operación es la que ha modificado sus fines para transformarse en la operación Vengar a Assange de la que forman parte los ataques a Mastercard, PayPal y EveryDNS. (Su desarrollo está siendo muy bien monitorizado por la empresa de seguridad española Panda).

Los miembros de Anonymous se reúnen por lo general alrededor de un chat, donde discuten estrategias y fijan objetivos. Después distribuyen panfletos -con una buena dosis de cachondeo- o publican anuncios de sus intenciones, muchas veces en 4chan. Finalmente, todos a la vez, envían un ataque DDOS que es el que 'tumba' las webs al lanzar miles de conexiones por segundo a través de ordenadores repartidos por todo el mundo contra los servidores donde se encuentran alojada esa página, algo muy difícil de resistir técnicamente pero muy fácil de organizar. Suena sofisticado, pero en realidad cualquiera puede descargarse el programa necesario para unirse a un ataque DDOS de Anonymous. Es decir, cualquiera puede ser miembro de Anonymous en un momento dado sin apenas conocimientos informáticos siguiendo este link y obedeciendo instrucciones. En Twitter se han atribuido los ataques a Mastercard, que la compañía ha reconocido más o menos en un lacónico comunicado.

De vez en cuando, alguno de los miembros de Anonymous concede una entrevista a algún medio, aunque siempre dentro de ese espíritu de colmena que los caracteriza. The New York Times ha hablado hoy con Gregg Housh, un miembro de Anonymous que ya había participado en anteriores acciones y que les ha confirmado que esta era la primera vez que el grupo tenía suficiente poder como para tirar abajo una empresa del calibre de Mastercard. "No han cambiado nuestras tácticas esta vez", dice, "pero hay muchísimo más apoyo y hay tanta gente haciéndolo que sitios como esos están cayendo". The Guardian ha hablado con un tal "Coldblood", un veinteañero que ha definido el grupo como "una banda de gente que comparte el mismo tipo de ideales" y que quiere ser un fuerza para el "bien caótico". "Espero que el futuro de las protestas sea la ACCIÓN. No el andar en círculos con pancartas inútiles que todo el mundo ignora", decía otro de ellos al blog de Panda hace un par de meses.

Anonymous, el enemigo sin cabeza ni nombre que tiene como uno de sus lemas el bíblico "somos legión" me parece un digno protagonista de una historia tan fascinante como la de Wikileaks. De momento su web está tan caída como la de Mastercard, porque ellos, como Wikileaks, también son víctimas de los mismos ataques DDOS que lanzan. ¿Quién será el siguiente en caer? Se admiten apuestas.

Actualización 21:30. No hay quien mantenga un blog actualizado en estos tiempos. Mientras le daba a publicar, Anonymous ha identificado un nuevo objetivo, ni más ni menos que VISA, que será objeto de un ataque en menos de una hora. Si consiguen tirarla habrán acabado con VISA y Mastercard, que además de dos de las mejores seguridades del mundo poseen un precioso valor simbólico.

Actualización 22:05. Visa.com ha caído.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Richard Stallman: “WikiLeaks es un modo de resistencia contra estados que odian nuestras libertades”

Referente internacional en el activismo de software libre, y el fundador del Free Software Foundation, considera a Julian Assange como un héroe. Pero disputa la utilidad de las últimas filtraciones diplomáticas.

Por ANDRES HAX

Richard Stallman es un ser sui generis. Un especie de anti-Bill Gates, en el sentido que tiene una influencia enorme en el desarrollo de software a nivel mundial pero su meta no es enriquecimiento personal, o la creación de un producto capitalista, sino liberar el software para hacer un mundo mejor a través de su Free Software Foundation. Sí, es utópico. Nacido en 1953, el hacker estadounidense tiene una manera de ser a la vez arisca y abierta (escuchen el audio de la entrevista completa que acompaña esta nota – habla un castellano muy fluido). Enfatiza con vehemencia la diferencia entre el “software libre” (el movimiento que apoya) y “código abierto”, que para el es otra cosa.

¿Qué opinas del papel que está jugando WikiLeaks?
Lo que pienso de WikiLeaks es que es una defensa contra las mentiras asesinas de los estados.
¿De todos los estados, o de los Estados Unidos?
De los estados. Porque no sólo los Estados Unidos miente. Muchos estados mienten. Y muchos estados matan. Pero los Estados Unidos es el más rico y el más poderoso todavía. Y ha lanzado guerras recientemente que han matado, en Irak, a un millón de personas.

¿Piensas que esto puede cambiar algo en la realidad de la política de los Estados Unidos?
No sé. Porque la política de los Estados Unidos me parece local. Y aunque Bush ha admitido que ordenó la tortura, la gente no presiona para investigarlo y acusarlo formalmente como se debería. Ya lo sabemos, porque lo ha admitido, que es culpable de la tortura. Entonces, si los Estados Unidos no lo acusan, debe hacerse en un tribunal internacional.

¿Qué te parecieron los contenidos de las filtraciones?
Hasta hoy no he visto nada muy interesante en los últimos artículos de WikiLeaks [nota de ed. La entrevista se hizo el pasado martes, 30 de noviembre]. Y por eso, no estoy convencido que estas filtraciones se tendrían que haber publicado. No creo que haya sido una buena decisión (por parte de WikiLeaks). No veo una razón para publicarlos.

En cuanto a los documentos acerca de las guerras, sí hay escándalos que el gobierno escondía del público por su vergüenza supongo, o por su deseo de evitar ser castigados por sus crímenes. En el caso de los cables diplomáticos no es lo mismo. Quizás es porque no las he visto todos los documentos... Es posible que algo importante esté por venir.

No pienso que sea deseable crear disputas entre estados o exponer toda la comunicación solo para exponerla. Pero cuando hay un escándalo o un crimen que el estado esconde, en este caso es importante exponerlo.

¿De lo contrario es solo chisme?
Sí, exacto. No veo el motivo de publicar qué piensan los diplomáticos estadounidenses sobre ciertos presidentes de otros países.

Parece, simplemente, que los diplomáticos estaban cumpliendo con sus cargos. Dijeron privadamente sus opiniones y evaluaciones… Pero es correcto que informaron al ministerio de las cosas que les parecían importantes.

Un punto acerca del cual no estoy completamente seguro es el punto de los países como Arabia Saudita que pidieron atacar Irán. No veo ningún escándalo. De todos modos Estados Unidos no atacó a Irán. Hay dos ataques que han sucedido: el del virus Stuxnet, por el que alguien esta matando a varios científicos, pero no sabemos si tiene algo que ver con esta comunicación. De todos modos, según parece, los que los Sauditas pidieron no fue esto, sino un ataque militar. Y no hubo. Entonces, la relación entre los sucesos reales y esa petición no me queda clara. No creo que estas publicaciones últimas nos hayan ayudado.

Pienso que WikiLeaks tendría que mantenerse más cerca de los escándalos, de los cuales hay muchos. Pienso que publicar comunicaciones privadas entre diplomáticos, cuando no hay nada importante detrás ellas, implica un riesgo de obstaculizar toda comunicación. Y esto no es deseable.

¿Puede ser culpa del ego del fundador de WikiLeaks?
No quiero buscar explicaciones psicológicas… Cuando no pienso que alguien ha elegido bien, eso no implica que tiene una falla personal. No estoy totalmente de acuerdo con su decisión, pero todo el mundo toma decisiones que uno puede criticar. Considero a Julian Assange como héroe, pero en este caso pienso que no dio en el blanco.

Bueno, muchísimas gracias por tu tiempo…
Pienso que WikiLeaks juega un papel en la resistencia a la tiranía, en la defensa de nuestra libertad contra los estados que odian a nuestra libertad. Pero si bastará para mantener una libertad, no lo sé. Es un reto muy difícil.

martes, 30 de noviembre de 2010

Chomsky: wikileaks, es una forma legitima de periodismo

Tras el escándalo que generan y generarán las revelaciones de Wikileaks la Revista Ñ publicara una serie extensa de entrevistas con varios intelectuales, en ésta oportunidad ofrecen una entrevista con Noam Chomsky, el lingüista más importante de la segunda mitad siglo XX y uno de los críticos mas prolíficos del gobierno de su país.


Considera que lo que esta haciendo WikiLeaks es una forma legítima y ética del periodismo? ¿Y cuáles serán las consecuencias de estas revelaciones al corto y largo plazo?

Vale la pena recordar que el secretismo de los gobiernos se trata, sustancialmente, de la defensa del gobierno contra su propia población. Y en una sociedad democrática la población tendría que saber qué está haciendo su gobierno para poder monitorearlo y —de hecho— determinar qué hace el gobierno. Ahora, hay excepciones con las cuales todos están de acuerdo, pero en general el caso es así. Yo no he leído todos los cables, por supuesto, pero de lo que he visto me parece que ilustra la significancia de este punto: hay cosas en los cables que los gobiernos no quisieran que su propia población supiera.

Creo que es una forma legítima del periodismo, pero creo que se tomarán medidas severas para bloquearlo.

¿Lo sorprende el trabajo que esta haciendo WikiLeaks

No es completamente nuevo. Ha habido muchas filtraciones antes —los Papeles del Pentágono, por ejemplo, en la cual yo participé, fue muy importante y más sustancial que este último. No me sorprende. Creo que mientras la accesibilidad a la información aumente con las modalidades electrónicas habrá más casos similares a este.

Qué WikiLeaks eligiera a medios tradicionales para editar y emitir las filtraciones en un primer instante, ¿es contradictorio con su postura filosófica de apertura?

Creo que no. Supongo que lo podrían haber subido directamente a Internet. Pero de esa manera circularía solamente dentro de la cultura de Internet y no entre un público general.

¿Cómo están manejando la información los medios estadounidenses?

Antes que nada tenemos que tener en cuenta que desde el principio hay un mecanismo de filtros muy severo. Entonces, los cables diplomáticos mismos proveen al gobierno lo que los diplomáticos quieren que sepan y lo que asumen que el gobierno mismo quiere oír. Entonces ya de entrada están muy editados, desde el principio.

Por ejemplo, uno de los cables más incendiarios salidos hasta ahora: el rey Saudita llamando por el bombardeo de Irán. Bueno. Eso fue seleccionado. No sabemos el contexto. Solo tenemos las frases que eligieron los diplomáticos.

Después hay una forma de censura mucho más severa que son los títulos de los diarios que dicen que los estados árabes están aterrorizados por Irán y que quieren que los Estados Unidos hagan algo al respeto. Bueno, hay un hecho muy significante escondido en esta cuestión: hay encuestas de opinión del occidente árabe. La más reciente fue publicado por el Brookings Institute el mes pasado —una encuesta muy cuidadosa— que mostró que en el mundo árabe el 10 por ciento de la población ve a Irán como una amenaza, mientras que un 80 por ciento ve a los Estados Unidos e Israel como una amenaza. Esto no se revela acá [en estas noticias]. Antes que nada, a los diplomáticos no les importa, no les importa la gente, solo les importan los dictadores. Al Departamento de Estado tampoco le importa, por las mismas razones, y aparentemente a los medios tampoco les importa: porque esto es información pública… Y todo esto refleja un profundo desprecio por la democracia. Y no solo en el gobierno, también en la cultura intelectual y de los medios. Esto es otro tipo de selección; selección severa. Y si miras a los otros documentos publicados ves muchos casos similares.

¿Estos cables demuestran que la administración de Obama es, en muchas formas, una continuación de la de Bush?

Sí, pero eso ya lo sabíamos.

¿Tiene algún mensaje esperanzador de cara al futuro?

Bueno, mi último libro publicado se llamó Esperanzas y perspectivas que salió primero en castellano, porque su origen fue en charlas que di en Sudamérica… La parte de esperanza es mayormente sobre Sudamérica. Creo que han estado pasando cosas de gran esperanza allí en la última década. No podemos predecir la historia humana. Pero si miras hacía atrás puedes encontrar un momento cuando parecía imposible que se abandonará la esclavitud, o que se permitiría derechos a las mujeres… Las cosas cambian. Pero cambian si la gente las cambia. No cambian solas y no cambian gracias a los líderes políticos.